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Conoce las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio Miní; este pequeño y agradable pueblo se encuentra a una hora en autobús de Posadas (63 km al este de la Ruta 12). Y es el hogar de una de las Misiones en ruinas más importantes. San Ignacio es un gran sitio arqueológico; donde entre 1609 y 1818, los jesuitas establecieron uno de los centros sociales, culturales y religiosos más importantes y únicos de la historia de América del Sur. Otras tres misiones se encuentran en el área: Santa Ana, Nuestra Señora de Loreto y Santa María La Mayor. San Ignacio es también una buena base para explorar los alrededores, los pueblos y el paisaje de los ríos; y esa rareza para la mayor parte del norte de Argentina: colinas.

Conoce las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio Miní: Visitando las Misiones

El Centro de Interpretación Ruinas de San Ignacio, cerca de la entrada a las ruinas tiene exhibiciones e instalaciones que interpretan el estilo de vida de la cultura y la misión jesuítica. Hay un muy buen sonido en 3D y un espectáculo de luces en medio de las ruinas; una experiencia muy atmosférica en una tarde de verano.

  • Un boleto que cubre las cuatro misiones cuesta 30 pesos y dura 15 días.

Conoce las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio Miní: Cómo llegar

Los autobuses locales baratos (30-45 minutos, 3-4 pesos) salen cada hora a Santa Ana y Loreto; o un taxi cobrará alrededor de 100 pesos incluido el tiempo de espera. La oficina de información turística en Sarmiento y Rivadavia puede darte horarios detallados. Santa María, a un par de horas de distancia, requiere una excursión de un día completo. Si estás interesado en explorar todas las misiones, es más conveniente si tienes tu propio automóvil.

Conoce las Ruinas Jesuíticas de San Ignacio Miní: Historia

Los jesuitas fueron expulsados ​​de la zona en 1767, y las misiones mismas fueron allanadas y destruidas por las invasiones portuguesa y paraguaya entre 1816 y 1819. Una civilización notable que había prosperado durante un par de cientos de años fue destruida en tres.

San Ignacio Miní se fundó en 1610 y se trasladó al sitio actual en 1695, creciendo a una población de 3,300; sigue siendo la mejor conservada de todas las misiones. Con una plaza central, una iglesia, una casa del sacerdote, un cementerio y más de 200 viviendas aún.

La organización social y la estructura económica se consideran sin precedentes en el mundo. La estructura y la estabilidad de las misiones les permitieron lidiar con problemas sanitarios; y evitar la devastación de plagas, disuadir ataques militares; y mantener una economía agrícola completamente autosostenible con habilidades y oficios avanzados que proporcionaban una alta calidad de vida para todos los que vivían allí.

Por estas razones San Ignacio Miní alcanzó una población de 28.714 habitantes; después de sus primeros cien años.

En 1732, la población había alcanzado 141.182. Esta aparente utopía causó incomodidad a los poderes políticos que colonizan los países vecinos; y es la razón de las expulsiones y los ataques. Las misiones, perdidas en la jungla, fueron redescubiertas en 1897, pero la restauración no comenzó hasta la década de 1940; en 1984, los mejores fueron incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.